De qué hablo, cuando hablo de diseño - Frequentia
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De qué hablo, cuando hablo de diseño

Blog Leo Enero 2016 2

El diseño sufre del mismo problema que el cine cuando se trata de hablar de él, todos parecen tener una opinión; pero eso no es lo peor, suele degradársele a una actividad meramente estética, sin valor intrínseco o importancia, cuando en realidad el diseño es una de las actividades de mayor trascendencia e impacto en nuestras vidas.

Un buen diseño hizo que nos pudiéramos desplazar de un continente a otro, un buen diseño hizo que pudiéramos movernos a través de los cielos y, aunque en este momento estés pensando que el haber llegado a la luna no tiene nada que ver con el diseño, temo decirte que estás equivocado. Cuando se habla de diseño se deben tomar en cuanta todas y cada una de las cosas que nos rodean, desde la ropa que llevamos puesta, pasando por nuestro cepillo de dientes hasta llegar al Curiosity, sí, ese robot que está en Marte mientras lees este artículo.

 

Pero si es tan importante, ¿por qué cuando se habla de él ni siquiera existe una definición clara? La mejor definición que he encontrado fue hecha en Suiza, por la Fundación Sueca para el Diseño Industrial, esta lo definió de la siguiente forma:

 

“El diseño es un proceso de soluciones innovadoras con un propósito, en donde se incorporan demandas estéticas y funcionales, basadas en las necesidades de un usuario previsto. El diseño se aplica en el desarrollo y producción de bienes, servicios, procesos y ambientes.”

 

Como la SVID (por sus siglas en sueco) explica, los métodos y aproximaciones pueden variar dependiendo de lo que estás desarrollando, pero sin importar si esto tiene que ver con el sector salud, industrial o espacial, se puede decir con certeza que el diseño estará involucrado de principio a fin.

 

A pesar de una concepción generalizada, el diseño no es algo meramente estético con lo cual nos cruzamos por casualidad, ni tampoco se genera de manera espontánea; es un proceso de trabajo, en donde debemos tomar en cuenta la perspectiva de un usuario, se desarrolla con base en las necesidades específicas de un cliente, el cuál cuenta con una necesidad o problema, y el diseño en cualquiera de sus rubros, ya sea industrial, estratégico o publicitario, por dar unos ejemplos, es la piedra angular para dicho desarrollo y solución de esa necesidad y/o problema.

 

De ahí la vital importancia del diseño. Si observamos todo aquello que se ha hecho, cualquier cosa que se te ocurra, en ella existen dos elementos clave: su intención o propósito (el problema) y su ejecución o desempeño (la solución); en este último es dónde vemos al diseño. Vemos no sólo la idea o el concepto, sino también a dónde se quería llegar y qué se quería lograr, vemos con quién se quería conectar y qué necesidad se quería cubrir. Vemos las conexiones, los puntos unidos.

 

Es por ello que cuando hablo de branding no hablo de un logotipo, hablo de la imagen y percepción de una empresa; cuando hablo de packaging no hablo de hacer una caja bonita, hablo de hacer fácil y práctica la experiencia de una persona al acceder a su contenido; cuando hablo de diseño no hablo de hacer “dibujitos”, hablo de hacer el mundo un mejor lugar.

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